Esa sensación
Esa sensación de cuando atraviesas la barrera de lo superficial. De cuando
poco a poco su cáscara naturalmente se va dilatando, va cediendo y te deja pasar.
Esa conexión intelectual y espiritual. Esa sensación orgánica. Esa sensación que
parece mutua. Esa sensación indescriptible. Esa sensación que no pasa todos los
días, y que siempre te toma por sorpresa. Esa sensación de poder entrar en sus
ojos, de poder tocarle la fibra con solo escucharla, y volver, distinta. Esa
sensación de repentina comodidad, por nada en especial, y por todo en absoluto.
Esa sensación de que te importa y que te pone nerviosa tenerla en frente,
porque solo se han visto un par de veces pero conversan horas por WhatsApp. Esa
sensación de querer saber más, de querer verla más, de dejarla ser y de respetar
sus tiempos. Esa sensación hinchapelotas de saber que estás por caer otra vez,
a pesar tuyo. Esa sensación que tira a la mierda tus planes. Esa sensación de
saber que tus sentimientos están queriendo ir rápido, y de tener que frenarte
un poco y dejarte aunque sea un pie sobre la tierra, porque te traicionó la
última vez.
Pero, ¡qué rica es esa sensación! La de saber que todo te chupa un
huevo y que el error sería no arriesgar.
Comentarios
Publicar un comentario