Jugar y sanar
De niña, el tiempo no conocía de magnitudes,
las tardes eran eternas,
cuando salía a la calle a jugar.
las tardes eran eternas,
cuando salía a la calle a jugar.
Construíamos un escondite en los arbustos,
inventábamos historias para impresionar.
Llevábamos en las manos tarjetas,
una de las tantas excusas para coleccionar.
Coleccionamos pelotas perdidas,
cicatrices y bicicletas que no volverán.
Coleccionamos valentía, risas y asombros,
cuando era tan simple jugar y sanar.
De grande, el tiempo me asusta,
las noches eternas,
cuando mi mente no para de andar.
Me abre en el pecho una vorágine
me invade un miedo incesante,
lleva a mis manos temblores
y excusas para coleccionar.
Colecciono batallas perdidas,
heridas que a veces siento que no van a cerrar.
Colecciono dudas, angustias y llantos,
¿por qué es tan dificil volver a sanar?
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