Buenos Aires a Santiago
14 de julio de 2016
Estoy inspirada porque tomé alcohol. El alcohol me relaja y me deja fluir. Viajando
en contra de mi voluntad y de mi zona de confort. Quería quedarme en Buenos
Aires. Quería quedarme porque ahí me siento libre, y me siento desafiada. Quería
quedarme, además, porque me da un poco de miedo la altura y la constante
incertidumbre de no saber cuándo me voy a morir.
Pero estoy inspirada y quiero hablar de la energía del universo, de cómo el
universo no quita si no da, o no da si es que no quita. De cómo es que
necesitamos aprender a ver siempre el vaso medio lleno. De cómo es que la
mirada lo cambia todo. Absolutamente todo. Porque nuestra psicología es muy
poderosa… y aquí estoy, en un avión volando a Santiago, feliz y tranquila
aunque no sepa qué va a pasar en el siguiente segundo; no me importa.
Estos últimos días han sido un infierno. Quilombo tras otro han ido
atacando cada uno de los nervios de mi cuerpo, y del de mis mejores amigos. Eso
no estuvo bien. Nunca lo estaría. Y me pregunto, por qué mierda tuvieron que
pasar tantas cosas bizarras.
Y me respondo: porque así es más entretenida la vida.
Hablábamos de la psicología y de cómo la postura que tiene nuestra mente
afecta a cómo vemos el mundo. Estuvimos en tal crisis nerviosa que empezamos a
agrandar todos los problemas y a creer que alguien que nos veía desde lejos
estaba jugando con nosotros. No parecía posible. No entendíamos cómo es que
después de algún hecho inaudito sucedía otro que lo superaba, y así. Pero es
porque nos predispusimos a ver todo lo bizarro, todo lo ‘paranormal’. La mente
es muy poderosa y ve lo que quiere ver. La mente busca y encuentra.
Hoy respiré hondo y elegí buscar otro camino. Y también pasaron cosas
bizarras, pero fueron positivas.
Recordé un escrito que leí en Facebook hace un tiempo, que habla sobre la
relatividad de la mala y buena suerte. Hoy lo volví a experimentar en carne
propia. Con hechos sustanciales que podrían sonar a una boludez, pero que aún
así, son claro ejemplo del poder de la energía del universo, y del punto de
vista.
La vida es tan fugaz que no vale la pena querer buscarle ‘tres pies al gato’.
Yo encontré a un gato con tres patas hace seis meses, y sí, pasaron cosas
inauditas. El tema va en que todo es más bonito cuando nuestra mente colorea
nuestro entorno con respiración y buen humor. Así es como la sonrisa inevitablemente
se dibuja sola. Y así es como esa sonrisa se convierte en un arma letal. Un
arma que mata toda la mala vibra y pinta la vida ligera y divertida. Tenemos
todas las herramientas, depende de nosotros elegir con qué pensamientos nos
queremos vestir hoy, y así todos los días.

Lindo pensamiento señorita Uría. Y que escencial resulta a veces reconectarnos con nuestro "yo" del pasado. Le deseo mucha claridad.
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