Catorce vueltas y un segundo (2006)
Catorce vueltas y un segundo tardé en comprender que de nada sirve nada hacer.
Armazones de sonrisas pálidas, colores muertos, soles fríos.
Que uno está para salvar mas no salvarse, que se salva el que sabe amar.
Amar qué sino a la vida? al que la vida te quiso dar.
No llorar por lo perdido, llorar por no perderse, que lo perdido es pasajero y el no encontrarse un no acabar.
No quiero vestirme de humor esta noche, sólo no quiero vestirme.
Que si quiero un andar eterno, estos trapos no me sirven.
Que del cielo sale la lluvia pero en el cielo no la encuentro, sólo hallo lágrimas de fierro que caen como aguacero.
Dónde está tu equipaje, dime, dónde está tu equipaje?
Las excusas aquí no sirven, no digas que no sabes dónde está.
Pues yo se que está lejos, bajo tierra, inmoral.
Ves? hasta tu memoria has perdido.
Ves? la dejaste en tu equipaje.
Tú elegiste este camino de la sombra y el martirio, ni el azul pinta en el cielo, sobre lo que roerá tus pies. El tiempo sí existe para carcomer esas entrañas. “Esas” que llamaste tuyas y ahora gimes por dejarlas.
Trece flores, dos segundos tardaron mis ojos en despedir la última primavera.
Colores muertos, palabras que sólo tú les das sentido.
Tu mente vuela, sí, no vuela tan alto.
Sólo a lo más ligero puede levantar el viento. Una mano que se extiende entre el ansiado silencio para estar solos los dos y por fin alzar vuelo.
Para perderse entre cánticos, sentimientos inefables.
Estas vueltas van de paso y los segundos no existen.
Armazones de sonrisas pálidas, colores muertos, soles fríos.
Que uno está para salvar mas no salvarse, que se salva el que sabe amar.
Amar qué sino a la vida? al que la vida te quiso dar.
No llorar por lo perdido, llorar por no perderse, que lo perdido es pasajero y el no encontrarse un no acabar.
No quiero vestirme de humor esta noche, sólo no quiero vestirme.
Que si quiero un andar eterno, estos trapos no me sirven.
Que del cielo sale la lluvia pero en el cielo no la encuentro, sólo hallo lágrimas de fierro que caen como aguacero.
Dónde está tu equipaje, dime, dónde está tu equipaje?
Las excusas aquí no sirven, no digas que no sabes dónde está.
Pues yo se que está lejos, bajo tierra, inmoral.
Ves? hasta tu memoria has perdido.
Ves? la dejaste en tu equipaje.
Tú elegiste este camino de la sombra y el martirio, ni el azul pinta en el cielo, sobre lo que roerá tus pies. El tiempo sí existe para carcomer esas entrañas. “Esas” que llamaste tuyas y ahora gimes por dejarlas.
Trece flores, dos segundos tardaron mis ojos en despedir la última primavera.
Colores muertos, palabras que sólo tú les das sentido.
Tu mente vuela, sí, no vuela tan alto.
Sólo a lo más ligero puede levantar el viento. Una mano que se extiende entre el ansiado silencio para estar solos los dos y por fin alzar vuelo.
Para perderse entre cánticos, sentimientos inefables.
Estas vueltas van de paso y los segundos no existen.
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