No es contradicción, son dos cosas distintas (2007)

El silencio que enfurece es el que deja de atacar tus sentidos, pero no es un silencio completo porque no calla tu interior. Te deja rescoldos, una voz indistinguible, un ruido, explosiones y materiales rozando uno con otro, creando chillidos, y hasta el silencio del vacío es insoportable. Eso no es silencio.

El silencio que se anhela es el que te permite escuchar más allá de lo que siempre escuchas. Es un silencio armónico, sereno, dulce… que habla. Ese silencio te protege de la bulla, porque te envuelve, impermeable… suave. Te lleva a escuchar una voz que se dirige a ti y que con ternura te dice “te amo”. Ese silencio vale más, vale mucho.

Pero es codiciado por los viles, no para tenerlo, sino para quitártelo.
¡Protégelo!
Si no sabes esgrimir, tus torpes manos lo romperán.Pero con pericia, serás capaz de todo.

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